mundo abilia

Cosmética Natural Ecológica hecha con el corazón

Cosmeticos bio naturales. Filosofía

Abilia es el resultado del respeto por la naturaleza y la investigación constante para descubrir lo mejor de cada planta.

Utiliza ingredientes procedentes de la agricultura ecológica certificada, seleccionados y combinados siguiendo fórmulas tradicionales redefinidas tras muchos años de experiencia y dedicación.  Con el objetivo de sacar lo mejor de tu belleza.

cosmetica bio abilia

La cosmética natural existe desde la civilización del antiguo Egipto, un pueblo obsesionado por la búsqueda de la belleza. Sin embargo, Abilia va mucho más allá de la selección de productos naturales: nuestros productos específicos presentan texturas y formatos evolucionados para una aplicación de absorción rápida y con una efectividad probada.

Apostamos por una calidad sin precedentes, una cosmética sin agua, con hidrolatos, elixires y aceites de exquisita calidad con el fin de concentrar todo el poder de la naturaleza. Nuestra cosmética está desarrollada buscando una identidad propia, con aromas naturales con los que te sientas identificada y te puedan hacer sentir bella y cuidada.

Mi Taller

Desde pequeña trabajé con mis padres en el campo, viví y crecí con la energía directa de la tierra, las plantas y los animales. Aprendí de mi padre el amor y el cariño a su trabajo, ellos querían mucho a sus animales de la misma forma que cuidaban sus plantas; mi madre utilizaba algunas de las medicinales para nuestras dolencias. Ya de adulta conocí el yoga, otra de las grandes fortunas que la vida me ha regalado. Después de años de práctica, fue saliendo de dentro de mí el arte amar a través de las cremas.

En el año 1982, Estudié capataz forestal en Jaca (Huesca) y allí, tuve la gran suerte de poder colaborar con el Instituto Pirenaico de Ecología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), clasificando plantas para su herbario. Entré en contacto con el prestigioso botánico Luis Villar y con el Doctor Monserrat, ambos doctores en biología.

Al año siguiente comencé a elaborar más habitualmente cremas que regalaba a los amigos, después de años recibiendo muy buenas críticas. Me atreví a participar en ferias de artesanía, para enseñar todo aquello que sabía y tanto servicio hacía a los demás. Desde entonces, he dado varios talleres, destilado en público, he expuesto plantas medicinales, he impartido cursos de reconocimiento, uso de plantas medicinales y elaboración de pomadas

Desde pequeña trabajé con mis padres en el campo, viví y crecí con la energía directa de la tierra, las plantas y los animales. Aprendí de mi padre el amor y el cariño a su trabajo, ellos querían mucho a sus animales de la misma forma que cuidaban sus plantas; mi madre utilizaba algunas de las medicinales para nuestras dolencias. Ya de adulta conocí el yoga, otra de las grandes fortunas que la vida me ha regalado. Después de años de práctica, fue saliendo de dentro de mí el arte amar a través de las cremas.

En el año 1982, Estudié capataz forestal en Jaca (Huesca) y allí, tuve la gran suerte de poder colaborar con el Instituto Pirenaico de Ecología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), clasificando plantas para su herbario. Entré en contacto con el prestigioso botánico Luis Villar y con el Doctor Monserrat, ambos doctores en biología.

Al año siguiente comencé a elaborar más habitualmente cremas que regalaba a los amigos, después de años recibiendo muy buenas críticas. Me atreví a participar en ferias de artesanía, para enseñar todo aquello que sabía y tanto servicio hacía a los demás. Desde entonces, he dado varios talleres, destilado en público, he expuesto plantas medicinales, he impartido cursos de reconocimiento, uso de plantas medicinales y elaboración de pomadas